BCP reunió a su gente de todo el Perú.
WIN llevó algo que nadie esperaba vivir allí.
Y nosotros pusimos la carrera dentro del evento.
Cada año, el BCP organiza uno de esos encuentros que no parecen corporativos, sino una celebración de cultura.
Llegan trabajadores desde distintas ciudades del Perú, se encuentran equipos que solo se ven por pantalla y el día termina entre conciertos, juegos mecánicos y experiencias que rompen la rutina.
Este año estuvimos ahí junto a WIN, pero no fuimos a “poner un stand”.
Fuimos a crear una sensación.
Instalamos 2 simuladores Pro 4D con movimiento real y lentes de realidad virtual, diseñados para que cada persona sintiera el auto como si estuviera dentro de una carrera de Fórmula 1.
El asiento reaccionaba, el circuito envolvía, la velocidad se sentía en el cuerpo y todo el entorno estaba personalizado con la marca del cliente dentro del juego.
Eso cambia por completo una activación comercial.
Porque una marca puede regalar merchandising, poner una pantalla o hacer una dinámica más, pero pocas logran que alguien salga diciendo: “Tienes que probar esto”.
Ahí está la diferencia.
La experiencia no se mira, se vive.
Y cuando una marca consigue que la gente la recuerde con el cuerpo, no está haciendo presencia.
Está dejando huella.


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